Patricia Chandomí.- En Chiapas urge que la propuesta de Reglamentación de acceso al aborto legal en Chiapas, en sus tres causales despenalizadas sea liberada de la Consejería Legal del gobierno del Estado, para que la turne a la brevedad a la LXIV Legislatura chiapaneca que terminará su último período de sesiones este 14 de agosto.
De aprobarse este Reglamento las mujeres en Chiapas podrán abortar de manera segura y libre si el embarazo poner en riesgo su vida, si fueron violadas o si el producto viene con alguna deformación; además las instituciones sanitarias deberán proporcionar de manera efectiva pronta y expedita la práctica de un aborto en cualquiera de estas condiciones.
Las organizaciones civiles que han trabajado arduamente en los detalles de este Reglamentación en coordinación con dependencias del gobierno del estado, temen que la Reglamentación se posponga hasta el gobierno del próximo gobernador, Manuel Velasco Coello, lo cual significaría un retroceso, debido a que existe un trabajo de por lo menos dos años en esta Reglamentación, que Juan Sabines, actual gobernador, prometió respaldar para que saliera en su sexenio.
La Consejería Legal del gobierno de Chiapas es el órgano encargado de afinar las propuestas de Ley para después pasarlas al legislativo local, a decir de las organizaciones el Reglamento está bastante afinado incluso tiene el visto bueno de la titular de la Secretaria del Empoderamiento de la Mujer (SEDEM), Alejandra Peralta.
El Colectivo Feminista Mercedes Olivera, el Grupo de Mujeres de San Cristóbal, la Red de Salud Latinoaméricana, el Colectivo contra la Violencia Intrafamiliar en Chiapas trabajaron esta propuesta de Ley desde que conocieron el caso de Hilda Hilda Álvarez Hernández, una niña indígena tseltal con síndrome de down y retraso mental que fue violada en el 2003 a los 16 años por Celestino López Hernández.
Pese a cumplir con las tres causales por las que se permite el aborto en Chiapas (violación, peligro de muerte para la madre y malformaciones congénitas graves), las instituciones de justicia y de salud en el estado le negaron la práctica del aborto.
Con denuncia de por medio que interpuso la madre de Hilda, ninguna institución apoyo a Hilda y a los ocho meses tuvo un mal parto y el bebé nació muerto; al año Hilda volvió a sufrir una violación por el mismo agresor Celestino, nuevamente quedó embarazada y por segunda ocasión, las instituciones de salud y jurídicas le negaron la práctica de un aborto.
La más interesada en que se le respetara su derecho al aborto era la madre que temía la muerte de su hija, Celia la madre de Hilda, es una anciana de más de 70 Años de edad, que ha tenido que alimentar a su hija con sus propias manos, bañarla y cambiarla, debido a que tiene un retraso mental severo, los comportamientos de Hilda a pesar de sus 26 años, son de una niña de 3 años.
Por segunda ocasión Hilda vivió una doble opresión, al ser violada y luego cuando se le negaron los servicios como víctima, aún cuando estaba en peligro su salud. Hilda tuve una hija que nació con Síndrome de Down, ahora Celia cuida de las dos, a la par que tiene que hacer largas jornadas de trabajo en el campo para sobrevivir.
Si bien el caso de Hilda es paradigmático, en Chiapas, hay mujeres que se encuentran en situaciones similares y que se les niega este derecho , por ello, diversas organizaciones civiles trabajan para que sea reconocido y Reglamentado este derecho, que de aprobarse sería un gran logro a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Chiapas.
Plataforma de denuncia pública para visibilizar la violencia contra las mujeres en Chiapas
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viernes, 10 de agosto de 2012
martes, 17 de abril de 2012
La historia de Matilde y sus hijos desalmados
De la serie *Mujeres sin techo
I
La historia de Matilde y sus hijos desalmados
Patricia Chandomí.- “Antes de que yo vaya a la cárcel prefiero matar a mi hermana, así es que dile que se presente cuanto antes a firmar los papeles de la casa” fue la amenaza que recibió Gabriela de parte de uno de sus tíos, Mario Carrasco López, encargado de vender la casa entestada que dejó su abuela, Matilde López López.
La señora Matilde trajo al mundo a 4 hijos, tres varones de nombre Víctor Hugo, Lucio Manuel y Mario y una hija de nombre Graciela, todos ellos de apellido Carrasco López.
Doña Matilde vivió los últimos años de su vida en compañía de su única hija y de una nieta que fue abandonada por uno de sus hijos Víctor Hugo, las tres mujeres vivían en una casa que le fue donada a Matilde y a su esposo, por el gobierno de hace ya varios sexenios.
En el 2009 cuando la señora Matilde tenía 76 años, le detectaron fibrosis pulmonar, es entonces, cuando una de sus nietas, hija de Graciela, su única hija, decide hablarles a los 4 hijos para pedirles una cooperación para las medicinas de su abuela.
“Yo les pedí 300 pesos mensuales a cada hijo para comprarles la medicina de mi abuelita y ni uno de ellos quiso cooperar, por el contrario, vinieron y le pusieron un letrero a la casa de mi abuelita para anunciar que la vendían, según ellos, con ese dinero se iba a pagar el tratamiento mi abuelita” sostuvo Gabriela Castro Carrasco, nieta de Matilde.
“Un año estuvo la casa con el letrero y no se vendió, en ese tiempo mi abuelita fue empeorando, recuerdo que de las tres pastillas que tenía que tomar, sólo tomaba una, llevaba mal su tratamiento porque no le alcanzaba” señaló Gabriela.
“Así enferma mi abuelita se salía en las tardes a sus reuniones de asamblea de barrio de San Ramón, porque fue beneficiaria del Programa Motor para la Economía de Chiapas Solidario con una tienda de abarrotes; así como estaba se iba a cobrar su amanecer, ella no tenía tinaco y también iba a reuniones para que le dieran su tinaco” informó Gabriela.
A pesar de sus esfuerzos por obtener ingresos para mejorar su salud y su vida cotidiana, doña Matilde ya no pudo recibir su tinaco ni instalar su tienda de abarrotes, en vida designó a Gabriela, su nieta, quien gestionó por meses este apoyo, los derechos de la tienda, la cual no se habría de instalar primero por su muerte y después por el robo que sus propios hijos protagonizaron en su vivienda.
En noviembre del 2011 Gabriela pidió nuevamente a sus tíos una cooperación debido a que su abuelita había empeorado, sus tíos hasta se burlaron de ella y comentaron que seguramente e asunto no era de gravedad como para internarla, finalmente el día doce de ese mes, ante la indiferencia de sus hijos, doña Matilde murió.
II
La venta y el robo
Tras la muerte de doña Matilde, inició la disputa por la propiedad que quedó entestada, mientras los hermanos reñían sobre los términos de la venta, en el que fuera el domicilio de doña Matilde ubicado en la Calle 11 de enero A-5 de la colonia Echeverria del Barrio San Ramón quedaron viviendo su única hija Graciela quien vivió con ella desde que se separó de su pareja y su nieta abandonada por uno de sus hijos.
Víctor Hugo, Lucio Manuel y Mario iniciaron una serie de agresiones contra su hermana para que ésta y su sobrina desalojarán la casa, donde tenía todas sus pertenencias.
Molestos porque su hermana no se iba de la casa, el pasado 30 de marzo forzaron las cerraduras de la casa y se llevaron en un camión de tres toneladas todas las cosas que pertenecieron a doña Matilde su madre y las cosas de doña Graciela, además los hermanos robaron mercancía de la tienda que iba a poner doña Matilde.
Los vecinos avisaron a Gabriela del robo protagonizado por los hermanos, por lo que la joven decidió dar parte a la Policía Municipal, quien se presentó en el domicilio para luego trasladar los bienes y el camión al cuartel de la policía.
En este lugar, pese a que ninguno de los sujetos pudo acreditar la propiedad de los bienes, el juez calificador, Julio César López Vázquez, permitió que los bienes de ambas mujeres fueran llevados por los tres hermanos de forma sospechosa, bajo la intermediación de un policía municipal de nombre Marco Antonio Flores Utrilla, quien resultó cuñado de uno de los hermanos de nombre, Mario.
En este robo participó también Petra del Carmen Flores Utrilla esposa de Mario y hermana del policía, pero no fue detenida, ya que logró esconderse; una vez teniendo los bienes nuevamente en su poder, los tres hermanos trasladaron todas las cosas, a la calle B número 12 del Fraccionamiento San Ramón, domicilio de la mamá de Petra del Carmen.
Ese mismo día, la joven Gabriela sorprendida por la actuación del juez calificador acudió a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas, con el fiscal del Ministerio Público Jorge Antonio Bautista Carpio, para interponer formalmente su denuncia por el delito de robo a casa habitación, bajo el expediente 914/AL54-T2/2012.
El robo se debió a la venta de la casa, a menos de tres meses de la muerte de su madre y sin contar con escrituras, los hermanos vendieron la casa valuada en 700 mil pesos.
“Desde que supe del robo y de la venta me he dedicado a denunciarlos públicamente, a través de mis primos supe que la persona que compró la casa se enteró que la casa estaba chueca y pactó con ellos un precio más barato, pero con la condición, de que en las escrituras, que consiguieron quién sabe cómo, estuviera la firma de los 4 hijos, incluyendo la firma de mi mamá Graciela” precisó Gabriela.
El dinero obtenido de la venta de la casa, ya fue repartido entre los hermanos; sin embargo, éstos no han podido disfrutar del todo de este ingreso debido a que el comprador los tiene amenazados con denunciarlos a la policía si a la brevedad no le consiguen la firma de Graciela.
Ante esta situación, los tres se han dedicado a amenazar a su única hermana, a quien han dejado en la calle, sin ropa ni zapatos, ni mueble alguno; en el caso de Mario le ha dejado recados con sus dos hijos señalando que “antes de pisar la cárcel primero la mata”.
I
La historia de Matilde y sus hijos desalmados
Patricia Chandomí.- “Antes de que yo vaya a la cárcel prefiero matar a mi hermana, así es que dile que se presente cuanto antes a firmar los papeles de la casa” fue la amenaza que recibió Gabriela de parte de uno de sus tíos, Mario Carrasco López, encargado de vender la casa entestada que dejó su abuela, Matilde López López.
La señora Matilde trajo al mundo a 4 hijos, tres varones de nombre Víctor Hugo, Lucio Manuel y Mario y una hija de nombre Graciela, todos ellos de apellido Carrasco López.
Doña Matilde vivió los últimos años de su vida en compañía de su única hija y de una nieta que fue abandonada por uno de sus hijos Víctor Hugo, las tres mujeres vivían en una casa que le fue donada a Matilde y a su esposo, por el gobierno de hace ya varios sexenios.
En el 2009 cuando la señora Matilde tenía 76 años, le detectaron fibrosis pulmonar, es entonces, cuando una de sus nietas, hija de Graciela, su única hija, decide hablarles a los 4 hijos para pedirles una cooperación para las medicinas de su abuela.
“Yo les pedí 300 pesos mensuales a cada hijo para comprarles la medicina de mi abuelita y ni uno de ellos quiso cooperar, por el contrario, vinieron y le pusieron un letrero a la casa de mi abuelita para anunciar que la vendían, según ellos, con ese dinero se iba a pagar el tratamiento mi abuelita” sostuvo Gabriela Castro Carrasco, nieta de Matilde.
“Un año estuvo la casa con el letrero y no se vendió, en ese tiempo mi abuelita fue empeorando, recuerdo que de las tres pastillas que tenía que tomar, sólo tomaba una, llevaba mal su tratamiento porque no le alcanzaba” señaló Gabriela.
“Así enferma mi abuelita se salía en las tardes a sus reuniones de asamblea de barrio de San Ramón, porque fue beneficiaria del Programa Motor para la Economía de Chiapas Solidario con una tienda de abarrotes; así como estaba se iba a cobrar su amanecer, ella no tenía tinaco y también iba a reuniones para que le dieran su tinaco” informó Gabriela.
A pesar de sus esfuerzos por obtener ingresos para mejorar su salud y su vida cotidiana, doña Matilde ya no pudo recibir su tinaco ni instalar su tienda de abarrotes, en vida designó a Gabriela, su nieta, quien gestionó por meses este apoyo, los derechos de la tienda, la cual no se habría de instalar primero por su muerte y después por el robo que sus propios hijos protagonizaron en su vivienda.
En noviembre del 2011 Gabriela pidió nuevamente a sus tíos una cooperación debido a que su abuelita había empeorado, sus tíos hasta se burlaron de ella y comentaron que seguramente e asunto no era de gravedad como para internarla, finalmente el día doce de ese mes, ante la indiferencia de sus hijos, doña Matilde murió.
II
La venta y el robo
Tras la muerte de doña Matilde, inició la disputa por la propiedad que quedó entestada, mientras los hermanos reñían sobre los términos de la venta, en el que fuera el domicilio de doña Matilde ubicado en la Calle 11 de enero A-5 de la colonia Echeverria del Barrio San Ramón quedaron viviendo su única hija Graciela quien vivió con ella desde que se separó de su pareja y su nieta abandonada por uno de sus hijos.
Víctor Hugo, Lucio Manuel y Mario iniciaron una serie de agresiones contra su hermana para que ésta y su sobrina desalojarán la casa, donde tenía todas sus pertenencias.
Molestos porque su hermana no se iba de la casa, el pasado 30 de marzo forzaron las cerraduras de la casa y se llevaron en un camión de tres toneladas todas las cosas que pertenecieron a doña Matilde su madre y las cosas de doña Graciela, además los hermanos robaron mercancía de la tienda que iba a poner doña Matilde.
Los vecinos avisaron a Gabriela del robo protagonizado por los hermanos, por lo que la joven decidió dar parte a la Policía Municipal, quien se presentó en el domicilio para luego trasladar los bienes y el camión al cuartel de la policía.
En este lugar, pese a que ninguno de los sujetos pudo acreditar la propiedad de los bienes, el juez calificador, Julio César López Vázquez, permitió que los bienes de ambas mujeres fueran llevados por los tres hermanos de forma sospechosa, bajo la intermediación de un policía municipal de nombre Marco Antonio Flores Utrilla, quien resultó cuñado de uno de los hermanos de nombre, Mario.
En este robo participó también Petra del Carmen Flores Utrilla esposa de Mario y hermana del policía, pero no fue detenida, ya que logró esconderse; una vez teniendo los bienes nuevamente en su poder, los tres hermanos trasladaron todas las cosas, a la calle B número 12 del Fraccionamiento San Ramón, domicilio de la mamá de Petra del Carmen.
Ese mismo día, la joven Gabriela sorprendida por la actuación del juez calificador acudió a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas, con el fiscal del Ministerio Público Jorge Antonio Bautista Carpio, para interponer formalmente su denuncia por el delito de robo a casa habitación, bajo el expediente 914/AL54-T2/2012.
El robo se debió a la venta de la casa, a menos de tres meses de la muerte de su madre y sin contar con escrituras, los hermanos vendieron la casa valuada en 700 mil pesos.
“Desde que supe del robo y de la venta me he dedicado a denunciarlos públicamente, a través de mis primos supe que la persona que compró la casa se enteró que la casa estaba chueca y pactó con ellos un precio más barato, pero con la condición, de que en las escrituras, que consiguieron quién sabe cómo, estuviera la firma de los 4 hijos, incluyendo la firma de mi mamá Graciela” precisó Gabriela.
El dinero obtenido de la venta de la casa, ya fue repartido entre los hermanos; sin embargo, éstos no han podido disfrutar del todo de este ingreso debido a que el comprador los tiene amenazados con denunciarlos a la policía si a la brevedad no le consiguen la firma de Graciela.
Ante esta situación, los tres se han dedicado a amenazar a su única hermana, a quien han dejado en la calle, sin ropa ni zapatos, ni mueble alguno; en el caso de Mario le ha dejado recados con sus dos hijos señalando que “antes de pisar la cárcel primero la mata”.
martes, 6 de marzo de 2012
Cumplía con tres causales despenalizadas para abortar en Chiapas y se le negó el derecho
*Fue violada, tenía un embarazo que ponía en peligro su vida y el producto tenía alteraciones genéticas.
Patricia Chandomí.- Celia lleva 12 años de su vida, yendo y viniendo de Huixtán a San Cristóbal de las Casas para preguntar si ya agarraron al violador de su hija, Celestino López Hernández, teme que éste vuelva a violar a Hilda Álvarez Hernández, que ahora tiene 26 años de edad, pero debido a un retraso mental profundo se comporta como si tuviera 4 años.
Celia cuenta que Hilda, indígena, pobre y discapacitada era violada por Celestino un vecino de la comunidad en Huixtán, desde antes de los 16 años, “yo no me dí cuenta que a mi hija la violaban, hasta que mi hija dejó de reglar, me dí cuenta que estaba embarazada y supe de la violación”.
I
Cumple con tres causales despenalizadas para abortar en Chiapas
Hilda con síndrome de down cumplía con las tres causales despenalizadas en Chiapas para abortar, fue violada, su embarazo ponía en riesgo su vida y el producto tenía alteraciones genéticas, sin embargo, las instituciones de “procuración de justicia” y de “salud” en Chiapas le negaron la práctica del aborto.
“El trabajo en el campo es duro, el día no te alcanza, para desgranar maíz, molerlo, hacer las tortillas, hacer la comida, cuidar a los hijos, ayudar en la milpa, lavar la ropa, y apenas sale para comer, no hay para doctores, ni medicina, ya estoy vieja, yo no quería que Hilda tuviera un hijo, a duras penas puedo cuidarla a ella, que en realidad es una niña de 4 años, hay que cambiarla, bañarla, darle de comer, quien los va a cuidar cuando yo me muera” se pregunta Celia.
Desde el 2003, Celia acudió a diferentes instituciones de salud para que le ayudaran a interrumpir el embarazo de su hija, las respuestas fueron desde “no la podemos atender”, hasta “aquí no tenemos orden para matar sino para dar vida, aquí no matamos gente”, respuesta dada por el personal del Centro “Los Pinos” de la Secretaría de Salud.
II
Primero muerta antes que abortar
“Yo les expliqué que me interesaba la vida de mi hija de 16 años, pero por las respuestas que nos dieron parece que para ellos primero muerta antes que abortar”.
Hilda y Celia siguiendo los procedimientos legales levantaron la denuncia en la Sub Procuraduría Indígena, reseña el Colectivo Feminista Mercedes Olivera (COFEMO) de San Cristóbal de las Casas que ha llevado el caso.
“Cuando Celia habló del embarazo y la posibilidad de interrumpirlo la licenciada que levantó la denuncia le dijo no se puede interrumpir, ¿acaso quieres irte a la cárcel?, además si lo hacen, no van a haber pruebas de la violación” reseña COFEMO.
En marzo de 2003 giraron la orden de aprehensión en contra del violador Celestino, después de tres meses que se había puesto la denuncia; para ese entonces, Hilda tenía ya cinco meses de embarazo.
A los seis meses de embarazo Hilda comenzó a sangrar, en el traslado a la ciudad de San Cristóbal, la menor tuvo un mal parto, el producto nació muerto poniendo en alto riesgo la vida de Hilda.
Posterior al parto, Hilda fue atendida en el Hospital Regional en donde le realizaron una limpieza uterina. El médico que la atendió le dijo que era necesario realizarle a Hilda una salpingoclasia para que de acuerdo con sus palabras “si le vuelve a pasar lo mismo (la violación) ya no quede embarazada”.
III
Celestino la vuelve a violar y la embaraza por segunda ocasión
Celia se indignó por el comentario “mi hija no tiene porque volver a ser violada, si realmente hay justicia para las mujeres, ella no tiene porque pasar por lo mismo nunca más”.
A pesar de que la orden de aprehensión fue girada no se ejecutó debido a que la policía no quería incursionar en la comunidad de Hilda y Celia porque supuestamente hay grupos armados. El Expediente Penal 79/2003 del Juzgado del Ramo Penal, Distrito Judicial Las Casas quedó archivado con todo y la orden de aprehensión contra Celestino.
En un principio el violador se refugió en la comunidad, después huyó, desapareció un par de años, luego regresó a Huixtán totalmente impune, en uno de sus constantes “apariciones” volvió a violar a Hilda, embarazándola por segunda ocasión, en el 2007 Hilda parió a una niña con síndrome de down.
Además de todas sus actividades, doña Celia a sus 70 años, cuida a su nieta de 5 años con sindrome de down y a su hija de 26 años con sindrome de down y retraso mental, a ambas tiene que bañarlas, cambiarlas, darles de comer; todo esto lo hace, esclavizada a un garrote, que a veces le sirve de bastón, asegura que esta historia no se repetirá.
Patricia Chandomí.- Celia lleva 12 años de su vida, yendo y viniendo de Huixtán a San Cristóbal de las Casas para preguntar si ya agarraron al violador de su hija, Celestino López Hernández, teme que éste vuelva a violar a Hilda Álvarez Hernández, que ahora tiene 26 años de edad, pero debido a un retraso mental profundo se comporta como si tuviera 4 años.
Celia cuenta que Hilda, indígena, pobre y discapacitada era violada por Celestino un vecino de la comunidad en Huixtán, desde antes de los 16 años, “yo no me dí cuenta que a mi hija la violaban, hasta que mi hija dejó de reglar, me dí cuenta que estaba embarazada y supe de la violación”.
I
Cumple con tres causales despenalizadas para abortar en Chiapas
Hilda con síndrome de down cumplía con las tres causales despenalizadas en Chiapas para abortar, fue violada, su embarazo ponía en riesgo su vida y el producto tenía alteraciones genéticas, sin embargo, las instituciones de “procuración de justicia” y de “salud” en Chiapas le negaron la práctica del aborto.
“El trabajo en el campo es duro, el día no te alcanza, para desgranar maíz, molerlo, hacer las tortillas, hacer la comida, cuidar a los hijos, ayudar en la milpa, lavar la ropa, y apenas sale para comer, no hay para doctores, ni medicina, ya estoy vieja, yo no quería que Hilda tuviera un hijo, a duras penas puedo cuidarla a ella, que en realidad es una niña de 4 años, hay que cambiarla, bañarla, darle de comer, quien los va a cuidar cuando yo me muera” se pregunta Celia.
Desde el 2003, Celia acudió a diferentes instituciones de salud para que le ayudaran a interrumpir el embarazo de su hija, las respuestas fueron desde “no la podemos atender”, hasta “aquí no tenemos orden para matar sino para dar vida, aquí no matamos gente”, respuesta dada por el personal del Centro “Los Pinos” de la Secretaría de Salud.
II
Primero muerta antes que abortar
“Yo les expliqué que me interesaba la vida de mi hija de 16 años, pero por las respuestas que nos dieron parece que para ellos primero muerta antes que abortar”.
Hilda y Celia siguiendo los procedimientos legales levantaron la denuncia en la Sub Procuraduría Indígena, reseña el Colectivo Feminista Mercedes Olivera (COFEMO) de San Cristóbal de las Casas que ha llevado el caso.
“Cuando Celia habló del embarazo y la posibilidad de interrumpirlo la licenciada que levantó la denuncia le dijo no se puede interrumpir, ¿acaso quieres irte a la cárcel?, además si lo hacen, no van a haber pruebas de la violación” reseña COFEMO.
En marzo de 2003 giraron la orden de aprehensión en contra del violador Celestino, después de tres meses que se había puesto la denuncia; para ese entonces, Hilda tenía ya cinco meses de embarazo.
A los seis meses de embarazo Hilda comenzó a sangrar, en el traslado a la ciudad de San Cristóbal, la menor tuvo un mal parto, el producto nació muerto poniendo en alto riesgo la vida de Hilda.
Posterior al parto, Hilda fue atendida en el Hospital Regional en donde le realizaron una limpieza uterina. El médico que la atendió le dijo que era necesario realizarle a Hilda una salpingoclasia para que de acuerdo con sus palabras “si le vuelve a pasar lo mismo (la violación) ya no quede embarazada”.
III
Celestino la vuelve a violar y la embaraza por segunda ocasión
Celia se indignó por el comentario “mi hija no tiene porque volver a ser violada, si realmente hay justicia para las mujeres, ella no tiene porque pasar por lo mismo nunca más”.
A pesar de que la orden de aprehensión fue girada no se ejecutó debido a que la policía no quería incursionar en la comunidad de Hilda y Celia porque supuestamente hay grupos armados. El Expediente Penal 79/2003 del Juzgado del Ramo Penal, Distrito Judicial Las Casas quedó archivado con todo y la orden de aprehensión contra Celestino.
En un principio el violador se refugió en la comunidad, después huyó, desapareció un par de años, luego regresó a Huixtán totalmente impune, en uno de sus constantes “apariciones” volvió a violar a Hilda, embarazándola por segunda ocasión, en el 2007 Hilda parió a una niña con síndrome de down.
Además de todas sus actividades, doña Celia a sus 70 años, cuida a su nieta de 5 años con sindrome de down y a su hija de 26 años con sindrome de down y retraso mental, a ambas tiene que bañarlas, cambiarlas, darles de comer; todo esto lo hace, esclavizada a un garrote, que a veces le sirve de bastón, asegura que esta historia no se repetirá.
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