jueves, 19 de abril de 2012

Rosa despojada de su vivienda por el marido y estafada durante doce años por tres abogados

Historia II

De la serie *Mujeres chiapanecas sin techo.



Rosa despojada de su vivienda por el marido y estafada durante doce años por tres abogados



Patricia Chandomí.- En 1999 el señor Marcos Sánchez Gómez decidió dejar su casa a su esposa Rosa Santiz López, indígena tseltal originaria del municipio de Ocosingo, al conocer a otra mujer Marcos se salió de su casa con la promesa de que esa casa sería de sus tres hijos producto de la relación con Rosa.

“No me vayan a levantar papel, yo me estoy saliendo por mi gusto, esta casa es tuya Rosa porque a ti te costó y de mis hijos, cuando tengan 18 años voy arreglar las escrituras” dijo Marcos a Rosa y ésta le contestó “si hay problema tenemos que tocar autoridad, tu bien sabes cuanto he trabajado, cuantas veces me batí de lodo para poder tener un techo”.

Fue así que el 1 de julio de 1999 Marcos abandono a su segunda familia, a los tres meses Rosa se entera que Marcos había cambiado las escrituras.

“El terreno lo compramos entre los dos, pero las escrituras estaban a su nombre, era un pedazo de la casa y yo me afligí por construir una casa más formal y él me decía para qué yo le contestaba que quería un cuarto para cada hijo; así es que casi todo mi sueldo como maestra de primaria del nivel indígena de más de diez años fueron para construir la casa, tengo notas de compra de materiales a mi nombre” sostuvo Rosa.

“Madrugué años, me batí de lodo todos los días caminando selva adentro para que algún día pudiera yo tener una casa” cuenta Rosa, ahora jubilada a sus 54 años.

Entre los cambios que realizó Marcos a las escrituras de la vivienda, ubicada en la primera avenida norte poniente número 285 del barrio San Sebastián, municipio de Ocosingo, se encuentran primero que cambió su estado civil de casado a soltero y que heredaba la vivienda a dos hijos de su primer matrimonio.

Guadalupe y Julio César, ambos de apellido Sánchez Gómez, hijos del primer matrimonio de Marcos se presentaron en noviembre de 1999 con las nuevas escrituras.

“Yo conocí a Marcos en 1975, vivimos juntos 24 años, viví 6 años en unión libre y 18 años de matrimonio, antes de que se legalizará el matrimonio, un año antes, Marcos sacó las escrituras y sólo las puso a su nombre”.

Cuando los hijos se presentaron con las escrituras, Rosa acudió a buscar a un abogado de nombre Alfonso Rodas Cruz, “tres años estuvimos dando vueltas y luego salió la sentencia a favor del señor Marcos, el abogado me dijo que no se pudo hacer nada”.

“Me fui con otro licenciado de nombre Abraham Sánchez Martínez, un licenciado de Salto de Agua él me dijo: Rosa para que se resuelva de volada su problema vamos a tramitar el divorcio, porque en el divorcio se ven los bienes. Yo le pregunté ¿y si sale mal? Y me dijo: no va a salir mal confía en mi palabra”.

“Mire abogado el día que usted fallé, lo voy a sacar anuncio en periódico, me acuerdo que él me dijo: doña Rosa usted no va a poder pagar el periódico para que le saquen su denuncia y le respondí: yo buscaré la manera, usted me verá humilde pero sé tocar puertas”.

Con este segundo abogado las esperanzas por recuperar su casa aumentaron, pasaron otros tres años y salió la sentencia del divorcio, cuando salió la sentencia Rosa buscó al abogado Abraham y éste le dijo que le llamara en 8 días.

“Como nunca me contestó ni su celular ni en el teléfono de su casa, fui a buscar al abogado a Salto de Agua, pagué carro especial, grande fue mi sorpresa cuando me dijeron los vecinos del licenciado, es su costumbre del abogado dejar el trabajo tirado”.

Rosa se regresó desesperada y molesta a su natal Ocosingo, decepcionada empezó a buscar consejos entre sus compañeros de trabajo.

“Hay un abogado que vive en Chilón pero ya tiene casa en Ocosingo es hijo de campesino habla tseltal a la mejor te va ayudar Rosa porque es paisano, se llama Jorge Luis Gómez Martínez” le dijo un compañero de trabajo a Rosa.

Rosa fue enseguida a ver al abogado, “lo primero que le dije fue si mi caso tenía solución y él me dijo que sí, en el 2009 salió la sentencia de la casa a favor del señor Marcos, yo me quedé sin palabras y totalmente endeudada”.

Entre los tres abogados le sacaron a Rosa la cantidad de 70 mil pesos, durante los últimos 12 años en que Rosa ha peleado su casa, esta cantidad la pidió prestada con distintas personas que hoy le han multiplicado la deuda por los intereses; Rosa vive en una casa rentada con la menor de sus tres hijos, se pregunta si algún día podrá pagar todo lo que debe.

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